La participación política que responde a proyectos colectivos requiere un requisito fundamental: La confianza que debe existir entre aquellos que adhieren a dicho proyecto. Aunque muchas veces no es del todo claro ni explícito el proyecto, surge tácitamente una suerte de trabajo colectivo y afín mantenido en el tiempo... esta descripción está referida básicamente a una dinámica de tabajo político-social a nivel de base, donde se van formando situaciones vivenciales y afectos personales que a la larga generan eso que se llama confianza.
Cuando los grupos o sectores afines se ven sometidos a situaciones conflictivas, mucha de esa confianza se extravía y con ellos los lazos y códigos mínimos para la acción común. Cae entonces sobre nosotros la sospecha, la desconfianza y muchas veces la negación del otro.
En el caso de San Ramón, se ha ido generando una suerte de conflicto entre personas y grupos que de alguna manera han llevado un derrotero político común en la DC de dicha comuna. Pareciera que el eje de esa discusión se centra en la tensión entre supuestos o verdaderos liderazgos de cara a a cuenta elección aparezca en el horizonte.
No me explayaré en el sentido de las responsabilidades o responsables de la causa (s) de los conflictos por que creo que podríamos estar escribiendo horas de horas en esta dirección. Lo importante que cuando surjan los conflictos (absolutamente inherentes a la actividad política) tengamos la capacidad de catalizar y generar algún común denominador conceptual que luego nos permita re tomar el tema de las confianzas extraviadas. No es tarea fácil ya que al final son los hechos y las palabras las que hablas por si solas.
viernes, 19 de enero de 2007
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