El 14 de enero último, la DC en todo el país vivió un proceso tendiente a renovar todas sus estructuras territoriales y locales. Nuevamente se llamó a los militantes a sufragar, tal como fue una práctica recurrente en los años noventa. A partir de esta situación, aparece una serie de situaciones que llaman a la reflexión y el análisis.
1. En primer lugar, llama la atención que tanto la mesa directiva nacional como la "oposición" a dicha mesa hacen declaraciones de prensa muy sonoras señalando que determinado sector interno se adjudicó las preferencias mayoritarias de la militancia. Personalmente creo que ello es un espejismo, ya que tuve la oportunidad de vivir interna e intensamente una campaña comunal y creo que lo que MENOS pesó en los militantes a la hora de decidir el voto, era si una lista u otra era de tipo alvearista o colorina. Por lo demás la lista que ganó las votacionesen San Ramón, era un conjunto de camaradas encabezado por el camarada Palominos, muy cercano al "alvearismo", apoyado masivamente por el Concejal Soto, confeso admirador y parte del sector "Colorín"... por lo tanto sería imposible poder definir con claridad si ganaron Alvearistas o colorines y lo más probable es que ambos sectores se estén adjudicando el triunfo en San Ramón.
2. Por lo tanto son más bien dinámicas locales las que explican la conformación de equipos o listas comunales. Es ahí cuando se expresa todo tipo de variables a la hora de armas dichos equipos. Por un lado lazos históricos, amistades, puntos de vista respecto del gobierno local, etc. Al final hay un cúmulo de razones, por sobre todo locales, que ayudan a explicar como se van constituyendo equipos y sectores.
3. En San Ramón votó la cifra record de 378 electores. Pero para que ello ocurriera hubo funcionando más de 10 vehículos de ambas listas, "Acarreando" a los cómodos militantes de estos tiempos, ya que sin no son buscados, simplemente NO votan. Es decir, cualquier lista en competencia, debe preever tener vehículos disponibles para ir a buscar a una militancia no muy entusiasta con este tipo de eventos.
4. De la mano de lo anterior está el complejo y negativo fenómeno del inflamiento del padrón o listado de militantes por medio de una vieja y espuria práctica: Inscribir amigos, familiares, vecinos, etc, con la finalidad de llevarlos a votar el día que haya elecciones. No importante la formación, los compromisos militantes, la disciplina, la asistencia a reuniones, etc. Es decir que aquel fenómeno muy negativo de los noventa se vuelve a repetir. Pareciera que el proceso de refichaje 2002 quedó difinitivamente en el olvido.
5. LLama la atención poderosamente la facilidad que tienen algunos "camaradas" para enfadarse, denostarse y reconciliarse. Si recordáramos las primarias para elegir diputados en julio del 2005 y tuviéramos un video de esos momentos, sencillamente deberíamos ir al siquiatra para podernos explicar que quienes se ofendían, se maltrataban y denostaban, a la vuelta de un año y medio son todos amigos y muy amigos. En ese sentido quisiera señalar que una de las cosas más lamentables de los partidos y especialmente de su militancia de base es la falta de consistencia en el tiempo en la toma de decisiones. Por ello se van generando grupos, equipos y sectores que con mucha facilidad se ponen de acuerdo en una coyuntura determinada, pero que también con mucha facilidad se quiebran y dejan de existir.
Las elecciones teritoriales del 14 de enero pasado en San Ramón ya son historia. Como todo evento político, este nos llama a reflexionar e interpretar lo sucedido y desde ahí procurar un accionar más consistente y mejor para el futuro.
viernes, 19 de enero de 2007
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